Tomo mis líneas esta vez para dedicártelas a ti,
aunque extraña eres en mi vida.
No puedo negar que se me hace imposible dejar de pensarte.
Anoche robé una parte de tu ser,
una esencia invaluable e inconfundible.
La tomé a escondidas mientras disfrutabas dormida
del mejor sueño que te preparó el destino.
Sigilosamente entré en tu callada habitación,
te despojé sin aviso alguno tu impresionante belleza
y la llevé conmigo hasta mi escondida guarida,
hasta mi solitaria cueva Reverón.
Quizás te preguntes ahora ¿para qué la robé
o qué hice con ella?
Es simple aunque un poco larga mi respuesta.
Preparé aquel lugar de la mejor forma posible,
coloqué una que otra vela para iluminar la pureza
de la gema que había robado;
mientras esperaba al silencio nocturno para hacerla mía.
Cuando al fin llegó el momento,
noté extasiado la majestuosidad de tu presencia
y sin dejar correr más tiempo,
empapé mis manos y lápiz de ti
para dibujar tu rostro e inmortalizar tu belleza en el lienzo.
Y te hice prisionera para siempre
de esa belleza virginal tan única que resultas ser
esa indiscutible hermosura hecha mujer y tan llena de ti.
La pluma del artista y la majestuosidad de una gran modelo.
Colaboración de Dainary Gich
Venezuela
