Te tengo frente a mí, me estás dibujando porque dijiste
“lo que dibujo jamás lo olvido”.
Te tengo frente a mí, te estoy amando porque te dije
“jamás olvido lo que amo”.
Después de tanto viento en contra
la oposición de tu familia y de la mía
por fin logramos nuestro final feliz.
Tuvimos que dejarlo todo,
pero estamos más livianos.
Sonríes.
-¡Mi nariz no es esa! Se ve graciosa si la dibujas así-.
Sonríes.
No creo que seamos felices siempre,
alguno de los dos un día enfermará, algún día morirá
nadie está libre del dolor,
por más honestas que sean sus intenciones.
Pero es un precio ínfimo a pagar
por tanta felicidad que nos ahoga.
Canto para enseñar a nuestros hijos a hablar
tú les tocas la guitarra para enseñarles a escuchar.
Moriría cada vez que lo necesitaran
Dios te escucha mejor, me resucitaría si se lo pidieses
y yo lo haría solo por ti, por nuestros hijos.
-¡No, mi cabello no es así! Lo tengo más lacio-
¿Te dije que tu belleza puede convertir cenizas en aves?
No tenemos mucho, en parte siento culpa.
-¡No, no sonrías así que lo borras todo!- Las culpas, el dolor.
Tienen tus gestos y tu mal humor de las mañanas.
Tienen mis ojos y mi frase “Yo tengo la razón”.
La pequeña ya aprendió a caminar,
también la dibujaste y yo la amo.
Nunca podremos olvidar tanto amor.
Tanto luchamos para este final.
Tuvimos el poder de traer de los cuentos a la realidad
el “vivieron felices” tan soñado.
-¡Ese no es mi mentón! Si sigues dibujándome así, tendré que moverme-
Iré a besarte y sólo Dios sabrá en qué terminará todo.
Sonríes.
Dejamos un Edén material, sé que no lo sientes así,
pero es la impotencia de no poder darte más.
Sonriendo así harás un nuevo Edén para nosotros.
Tuvimos nuestro final lleno de alegría.
Es más de lo que muchos algún día tendrán.
Hoy en la pared cuelga mi retrato.
Te sigo amando.
Tuviste que irte primero, al menos te despediste.
Pasaron años y podías seguir acercándote,
besarme y dejar en mis labios el cielo.
El último beso sobre nuestro lecho,
sabías que todo estaba por terminar.
Me besaste con fuerza,
me impregnaste la boca de mil idiomas
y todos decían “Por siempre te amaré”.
Es algo dedicado a dos personas cuyo amor no pudo tener un final feliz. Este texto lo pensé imaginando que hubiese sido de ellos si lo hubiesen logrado.
Colaboración de Yhanderin Yampa Vedia
Argentina
