La religión no es cantar
gritar, rezar ni aplaudir.
Es amar y perdonar
y con recato vivir.
Pocos conocen los dogmas
y su real significado.
El eterno amena su charla
y al prójimo no han perdonado.
Disculpar es muy laborioso
Jesús absolvió pecadores.
Llevó divina enseñanza
que vivamos sin rencores.
No te tortures mi hermano
indulta y olvida la ofensa.
El odio borra lo humano
y pudre lo que uno piensa.
Enseñémonos a perdonar, Dios son hechos no palabras.
Colaboración de Alberto Díaz Rodríguez
México
