Arranca a la niña de mis entrañas
pero no arranques su vida,
tiene ella más cariño y dolor que tú
lo aseguro esa pequeña misericordiosa
que nace de nuestro amor.
La pequeña llorará en la madrugada
si tu me la arrancas
comerá recién en la mañana,
si te la llevas
jamás te dirá ni una palabra
si a mi no me conoce.
No te conviene que ella llore,
ella será tu infierno personal si se lo propone
cuidala si no quieres que eso suceda
ella no dudara ni un segundo en arrancarte lo que más quieres,
si no la cuidas por supuesto.
Abrigala en la noche
te susurre dolida,
cuando de mis brazos a la pequeña arrancaste.
Ella lloro y grito aquella noche, pero jamás volvió
todavía me preguntó como fue que eso sucedió...
como nuestro amor murió sin aviso previo.
Era demasiado tarde entonces, ella ya estaba muerta
tirada en un maldito arroyo
asesinada por una bala de plata,
con mi nombre grabado.
Ella tal vez jamás se enteraría
pero pensé en ella toda mi vida
pensando en buscarla y dejar a mi estúpido padre.
Cada palabra de la carta de mi madre resonaba en mi cabeza
¿Cómo habrá cariño en mi corazón si esta yendo de puro dolor?
¿Cómo seré su infierno personal si me siento débil?
¿Cómo le arranco lo que más quiere si él ya se lo habitúeselos arrancado?
Madre mía susurre esa noche
Ayudame a encontrar mi nuevo camino,
perdona mi ignorancia,
siente mi dolor,
abandona tu rencor
y siempre recuerda...
que tu hija te espera en otra vida
con el alma aún limpia
librada de todo dolor por ti.
Colaboración de Waterfall
Uruguay
