Caminaba en el amanecer de una noche transparente, con el Sol anteponiéndose en el horizonte, y aquella extraña sensación el tocar la arena con la punta de mis pies y el aire azotando mi cabello muy rápidamente, la brisa golpeando mi rostro con tal sutileza, que hizo que me transportara a un mágico sueño donde las olas vienen con tal ligereza sobre mi cuerpo y el sabor de agua salada en mi boca que provoca no moverme, y entrelazar miradas suspicaces y besos lentos, nos mira de reojo celoso del romance apasionado y las caricias tornean mi cuerpo.
El único cómplice de romances, testigo de momentos para contemplar miradas. Espectador de tristezas, de alegrías de abrazos y sonrisas, de amores a plena luz del día, pudiera quedarme aquí para siempre entre la sublime sensación que hace sentirme entre sábanas de lino que gritan no te marches quédate un poco más juega entre mis brazos no te canses, seremos uno sólo y prolongaremos el tiempo, las distancias los momentos, o sólo quedarnos quietos. No me dejes con tal calma, mis ansias me atormentan golpeando rocas. Mirando las aves cómo se posan sobre mí y yo inquieto esperando que vuelvas nuevamente a mirarme como lo hiciste la última vez. K.Q.
Colaboración de Chanysis
Estados Unidos
