Me contó una caracola,
que vio princesas chiquitas,
a cual de todas más bonitas
y que jugaban sin parar.
Soñaban con ser más grandes,
querían luego crecer,
para servir a nuestra patria
Como una gran mujer.
Hoy continúan jugando.
Gozando su bella infancia.
Hoy su vida es un juego,
mañana será esperanza.
Colaboración de Sexto Meridio
Chile
