Te he amado
en cada esquina
de mi tiempo,
con la urgencia
de mi cuerpo cansado.
Te he amado
en la mañana
al mediodía
y en las tardes
con la sed
que solo tú calmas.
Te he amado
en el murmullo del silencio
con abrazos de hiedra
y el sabor de una lágrima.
Te he amado
en la penumbra del bosque,
a la orilla del mar
y junto al arco iris.
Si, te he amado
con el resto de cordura
que aun me quedaba.
Colaboración de Gladys Rodas
Ecuador
