Comer de ti, tragarte entera,
arrinconarte en mi cama
para entregarte mis venas.
Darte placer por encima de tus muslos
por debajo de tus piernas.
Llenarte de gemidos, de ecos nocturnos
de fluidos y almendras…
Masticarte, engullirte, saborearte,
succionar cada parte de ti y envenenarme con tu olor.
Elena, una sola palabra tuya me produce sensaciones
emociones, adicciones, alucinaciones.
No sé sentir si no me tocas
no sé vivir sin tus caderas,
cada pedazo que te arranco me vuelve loco, me ahoga en la locura…
Pero es que nada es más hermoso que tu pelo barriendo mi cintura.
Necesito acorralarte y entre mis piernas besarte.
Quiero desahogarme o de una vez asfixiarme con tu lengua rabiosa
con tus fluidos vestirme y desnudarme.
Alargar la noche y esconder el día por un mes entero.
Amárrame y no me sueltes,
desvístete y quema todo,
muérdeme, come de mí,
que tu sangre y la mía hiervan y nos consuman la piel.
Que nos evapore al balbucearte al oído
caricias frescas y pronunciadas…
Mujer de mango… de carne y piel.
Colaboración de Amílcar Navarro
Venezuela
