Si tu supieras el amor que existe dentro de mi la llama, del fuego jamás podría apagarse.
Por un instante perderías al mundo de vista, tu solo tu sabrías el modo de reducir el universo en un beso, sin modo de volver atrás entregándonos, un te amo, con cada mirada que se cruzara entre nosotros, haciendo de tus dulces bordes los labios frescos de un mancebo.
Todo este amor es para ti… ¡Dímelo! pues aunque
inquieto sujeto estoy a ti, me tienes hecho retrato de la muerte, para
ser devorada por ella, cosa tan extraordinaria mi triste suerte tu amor
y mi sed no encuentra su fin.
Colaboración de
Fuego
México
