Muerde el deseo, las innombrables ansias,
corren caricias y a fuerza postergadas
mal disimulan el cúmulo de esperas
contra un reloj en cadenciosa danza.
Busca refugio una explosión de anhelos
y la absurda impaciencia se apresura
hasta el mañana imperturbable y necio
que esconde sus pisadas una a una.
Y sin poder disimular el miedo
ni contener la inevitable llama
suelto un temblor de pétalos de fuego
para alcanzar el beso que me aguarda.
Para Rubén.
Colaboración de Sarri Hawnz
Argentina
