Me despierto tu recuerdo en la memoria, con ganas de escribir tu historia a mi manera, con la tinta dibujando en mi estilo; me encontré con la ansiedad de buscar papel y tinta.
El color es diferente, el aire lleva un cierto aroma a ti, las calles frías, vacías, me traen ideas y yo puedo pensar en arena entre los dedos; mientras camino por este sendero frío sin temor al miedo de un amanecer turbio por el recuero de la que se fue, de la que se le escapó la vida como la arena se nos escapa entre los dedos.
Empezar de nuevo sin el tesoro enfermo, sin el preciado regalo, sin respuestas a preguntas equivocadas, sin la voz vegetal, sin pasos para seguir, sin buscar lo que no se encuentra...
Este es mi tesoro abierto que dejo plantado
en el chispear de un sueño añorado
del regreso de aquella niña que ya se fue.
La que la muerte celosa, le jugó una treta,
por la envidia de tener ella, la vida perfecta,
porque fue amada y querida desde su nacer.
Le tocó a su puerta el destino que estaba ya trazado,
arrancando de sus días alegrías con gritos profanados,
lo que a ella por nacimiento le pertenecía.
Pero ella en lugar de enojarse, alegre le regalaba
con besos y abrazos la vida que llevaba
pues lo demás… ella ya lo tenía.
Recibió grandes porciones de amor desde su infancia,
recibió cariños, desdenes, sonrisas, esperanza,
recibió tranquilidad, besos en la frente y sutiles caricias.
A cambio ella ofrecía la vida completa,
ofrecía su alma pura y recta
y todo lo demás te lo daba con una hermosa sonrisa.
Se fue tranquila buscando el Arcano,
para dejar guardado en aquel lugar lejano
todo el dolor que en la vida sintió.
Pero temiendo por la tristeza de su partida
dejó en recuerdo un ser nuevo, una nueva vida
que en los brazos de su madre posó.
A este ser le darán las mejores flores
y compartirán con el los mil amores
que a ella ya no le entregamos.
El será la nueva luz en los días
que quitará el llanto y traerá alegrías
pues también a él le amamos.
Adiós por ahora a la princesa dormida,
a la hermosa con la bella sonrisa, pronto te veré allá arriba
cuando Dios abraza mi ser.
Por el momento déjame recordarte,
mientras en esta página escribo cuando me acompaña la tarde
sobre la niña que no alcanzó a ser mujer
esa que no alcancé a conocer...
Descansa en paz...
Es un bello recuerdo que me agrada compartir.
Colaboración de Mauricio Gutiérrez
México