Hola Mariana, esta carta va dirigida para ti... Esa chiquilla majestuosa que conocí hace poco no más de 10 años. ¿Sabes? Precisamente hoy, después de todos estos años llevarte conmigo en mi corazón y mente he decidido aflorar todos mis sentimientos en esta carta; que si no lo hago, todo mi ser interior se terminara azotando en contra de las cuatro paredes de mi habitación cada vez que me quedo solo. En estos instantes mis emociones son como las olas del mar embravecido que se azotan en contra de un acantilado, ¿y qué crees? tú eres ese acantilado. Nunca descifraré ese incógnito que día y noche me perturba y agobia...
¿El por qué te fuiste?, Tú, mi Mariana de la noche. Nunca sujetaré a prueba nuestro amor de aquel entonces, y a pesar que cada quien hizo ya su vida, hoy no dejo de llorar tu ausencia perdida.
Nunca lo supe, pero tengo un presentimiento ¿aún recuerdas lo sucedido esa penúltima noche antes de tu desaparición? yo sí, y no lo quiero mencionar para no atormentar más a mi alma, pero aun así al día siguiente, en esa cálida mañana después de esa noche y al notar en tu ser ciertos aires de arrepentimiento... Susurré en tu oído: te perdono pero nunca olvidaré tal hecho tan denigrante, fue definitivamente lo último que salió de mi boca y de haber sabido que nunca jamás te vería ¡oh! mi amada mariana de la noche... Ese hecho lo hubiera olvidado, todo con tal de tenerte hoy aquí, a mi lado.
Pero en fin... Sólo quiero hacerte saber que sigo enamorado de ti Mariana de la noche, y que quisiera que en verdad existieras con ese nombre.
Te amo y no dejo de pensar en ti, rosa linda o Dalia o como quiera que te llames.
Colaboración de shartko
México
