Yo no fui jamás la princesa del cuento.
Más aun así soñé con un príncipe azul,
muchos sapos besé, pero no cambiaron,
no debí pero lo hice, creí lo que dijeron…
El último fue el mejor, superó a todos,
sus palabras despertaron mi interés,
sus acciones excitaron mis emociones,
desde las sublimes hasta las más viles.
No pude, no fue posible crecer a su lado,
creo que su intención fue siempre quebrarme,
con pesar y dolor debo admitir que ganó.
Siento que no sólo el corazón he perdido.
Más que humilde, humillada le he buscado,
en un patético intento de sanar la herida.
Siempre temiendo que surja la agresión.
¿Hasta dónde pagar el haber creído?
Colaboración de Inuyasha
México
