Hoy quiero hablar de tan bello ser,
la rosa del jardín, el agua del desierto.
La perfección se volvió mujer
y mi corazón en un huerto.
Para ella mi vida para mí un beso
para el mundo una canción, para el universo amor.
Si en el intento fallo por el corazón travieso
sólo Dios sabe de mi dolor.
Belleza tan grande nunca nadie ha presenciado
ante ella rendida una gran grey
reina digna de un pueblo rey.
Diosa griega dueña de mi destino; por ella lloro,
por ella me alegro, dulce momento mi tesoro
es amor lo más preciado.
Nunca había escrito antes, pero me siento enamorado y me puse a pensar; me gusta el soneto, y para ella es un poco de lo que puedo expresar en el formato. El título es como es porque me da temor que al decir su nombre no me quiera volver a ver.
Colaboración de Francisco Soto V
México
