¡Para! ya no me digas más;
para que mentir, para que engañar
sólo déjame reír, déjame soñar
que pronto el amor vendrá.
¿Me amas? no, no es verdad
la soledad es mala consejera
¿me amas?; no, no te mientas
la tristeza, te engañó.
Sólo calla y déjame soñar
que el amor no tarda
y tocará a mi ventana.
Y aprenderé al fin
a no rogar, a no suplicar,
el beso, ni el abrazo
y a no anhelar
el codiciado te amo ni la flor
no ofrecida.
Por favor, sólo calla y déjame soñar
que en verdad existe ese
alguien que me pueda amar...
Colaboración de Luz Marina
México
