Cae el día, las sombras abrazan el tiempo, podemos ver
el brillar de las estrellas y planetas y los luceros fulgurantes,
y en medio la madre luna ilumina nuestro romance, ella
nos dice que desnudemos nuestros cuerpos y nos lancemos
a la mar, que conversemos en su presencia, que hablemos de
nuestro caminar, que contemos las estrellas antes de un roce sexual,
que seamos libres como gaviotas, sin complejos ni tabúes
que nos permitan amar, arder como un gran volcán
que lanza cenizas al mar, que el mar borre las huellas de
lo que allí ha de pasar dice, que tu cuerpo penetrado, solo
da felicidad, que rías por ser poseída en una noche invernal
que amanezcas muy risueña y llena de felicidad, poseída
plenamente y la noche no quería acabar, pero amanece nuevamente
y nos tenemos que marchar, para poseerte nuevamente
en otro nuevo lugar con la luna de por medio volverás
a disfrutar.
Las sombras de la noche invitan al amor
Colaboración de Óscar Rivas
Venezuela
