Voy a amarte
conjugando en el sol
nuestras mañanas.
Componiendo mi música en tu voz
y rimando en versos cada una
de tus palabras.
Anidando en tu corazón
donde cada uno de tus latidos
como la fe, ilumine mi alma.
Y cuando el sol se apague
y todo muera,
te seguiré amando
en aquellas huellas
de amor intangible que quedarán
en el tiempo, congeladas.
