Sabía llenar con gran dulzura mis noches:
una sonrisa, una mirada, un espacio para la inspiración.
No le conocía plenamente, no sabía sus intenciones,
desconocía con gran temor y entusiasmo su motivación.
Era amor o era atracción, era alguna de esas maldiciones.
Era sutil, todo un seductor, no se exponía, jugaba a la confusión.
¡Una caricia! Benditas manos, bendito lenguaje de perdiciones.
¡Se acerca! Habla con su cuerpo, un beso inesperado y se crea una ilusión.
Para mí es claro, es conciso. ¡Es amor! Para él, solo simulaciones.
Se aleja, no da vuelta atrás, ya no me besa, ya no me toca,
bienvenida desesperación.
Viviendo con tu ausencia.
Colaboración de LuisaGuarin93
Colombia
