Vuelve el lápiz y el papel,
la amargura del ayer,
revive lentamente sin temer.
Y cayendo al precipicio,
sentirás el sacrificio,
de un amor silente y verás.
Sueños largos, sueños rotos,
que narran suceso loco,
como habría de esperar de ella.
Hojas escritas en agonía,
agonía tonta e infinita,
como lo que tú sueles tener.
Palabras nunca gesticuladas,
sencillos versos escritos,
de blanco a negro,
sin color bien vivido, definido.
No obstante, recuerda,
soy un coherente más,
en este mundo que gira,
y gira sin parar.
Colaboración de Joe Flaubert
República Dominicana
