Te vi deambular como fantasma de aquí para allá,
yo tomaba café, sentada, sumergida en mi trabajo y fue
cuando mi mente, sin querer, se llenó de preguntas.
¿Es ése el hombre con el cual una vez fui muy feliz?
¿Dónde quedó esa pasión? la cual bastaba con sólo una mirada,
una caricia o una palabra dulce para encender ese fuego
que nos quemaba de tanto amor y pasión.
Ahora éramos dos extraños viviendo bajo el mismo techo.
¿Fue acaso la rutina diaria o es que descuidamos ese amor?
Te volví a mirar...
entonces sentí que tú te hacías las mismas preguntas,
sólo bastaba con mirarnos para darnos cuenta de que
ya de ese amor no quedaba nada, ni una chispa,
ni siquiera una braza bajo las cenizas
que pudiera encender esa pasión nuevamente.
Se disipó ese amor, así, desapareció, sin dejar rastro,
entonces viniste a mí, como si estuvieras en mi mente
y me propusiste hablar. Después de unas pocas palabras...
Finalmente decidimos separarnos, seguir cada cual su camino,
dejarnos libres para volver a sentirnos vivos nuevamente...
ya no quedaba nada, ni siquiera una palabra,
bueno, sí, sólo un “buenos días”,
eso era todo lo que nos quedaba y así sin más,
nos despedimos de ese amor que ya no existía.
Colaboración de Cely G
Argentina
