Hola Ian:
Ese fue el nombre que elegimos para ti, no fue una tarea fácil ya que papá y yo no nos poníamos de acuerdo, antes de tu llegada las cosas eran un poco difíciles pues el saber que mi vida cambiaría o, mejor dicho, había cambiado, me hizo sentir un gran miedo que no sabría describir.
Tal vez era un miedo a no saber qué hacer cuando lloraras, saber qué te dolía, qué te gustaba pero sobre todo cómo cuidarte pues eras tan pequeño y frágil que no quería que nada te pasara.
Aun eres muy pequeño para comprender los peligros de la vida, pero para cuando eso suceda allí estaré, sé que no soy una madre perfecta pero sí trataré de ser lo mejor posible para hacer de ti un hombre de bien.
Ian, eres lo mejor que me ha pasado en la vida y nunca cambiaría la satisfacción de ser madre porque tú me enseñaste lo que es el amor sincero, ese que se da sin condiciones y sobre todo ese amor único y que nace de forma innata.
Colaboración de Alizabeth Páramo
México
