En su luz me cobijé.
Las caricias y besos abrieron el sacro umbral
de esa hermosa catedral,
así entré y viajé
en fracciones de segundo
al caótico mundo
del amor.
Su luz encendió
la mía; haciendo
realidad mi fantasía.
Culturas que se encuentran
almas que se aman,
y dos cuerpos en
éxtasis se bañan.
Como tormentosas olas en el mar
un querube y un guerrero
en su santo lecho
se demuestran su mutuo amar.
Y ahora sé
que las voces en el tiempo
estas se pierden
como las nubes
van y vienen.
Las pisadas en la arena
se borran
pero tu amor, este hecho y tu luz
queda como un sello
en mi mente, alma y corazón.
Colaboración de Jorge Maló
El Salvador
