Fluyo hacia ti tocando tu alma,
y basta con que cierres los ojos
para sentirme aun en la distancia
te deletreo con mis dedos.
Instante sublime e imprevisto,
en el que recorres mis pechos
juntos vamos creando la magia,
revelaciones de la existencia.
Que a nuestras noches engalanan
siempre dispuesto a ser mío,
voy palpando tu cuerpo,
centímetro a centímetro.
Anhelo ser parte de tu ser,
y matamos con alevosía al pudor,
nublándose los sentidos de placer.
Así aprendo a leer tus gestos,
y eres tú mi adorable Dios,
dueño de atributos excelsos
Vibramos en la misma frecuencia,
y yo me afano en descubrir
tus fantasías más secretas.
Imagino ese preciso momento,
en que te estremeces sin ser tocado,
mientras acaricio tu pensamiento, tu fuego.
Nuestros labios se complementan,
y nos unen las ganas de amarnos,
en besos plagados de complacencias
ni me interesa que estos versos...
Sean como un huracán volátil,
o que no tengan nada de etéreo
sólo me entrego a ti.
Colaboración de Juan Antonio Cardozo Hernández
México
