Un día un hombre estaba muy feliz, encontró su cariño que siempre soñaba pero pasando los días una atardecer se fue con ella, cuando llegó con ella, y su amor sin medir palabra le dijo al pobre muchacho “hoy qué bueno que viniste” y el muchacho estaba muy ilusionado. Cuando escuchó esas palabras pensaba que su bienvenido le daba su amor y él le dijo “si, mi amor ya vine, estoy muy alegre” le dijo; “qué bien, pero lo único que yo vengo a decirte hoy es nuestro fin en este momento” le dijo al pobre muchacho; las palabras cuando escuchó le preguntó: “¿Es una broma o es cierto? “Estoy hablando en serio, hoy y por siempre ya no te quiero ver en mi vista, hasta luego, le dijo al pobre muchacho.
El muchacho ya ni una palabra le dijo, sentía que su corazón se partió en mil pedazos y sus ojos ya el llanto cubrió y las pupilas; se quedó llorando en el lugar donde siempre le daba su amor y jamás le ha vuelto a ver.
Colaboración de Diego
Guatemala
