Ya en tus prados se ha perdido
Aquel amor que en flores un día crecía
Echado está en la tierra de tu desierto
La dulce ilusión que mi alma sentía
Mis higueras se pudren sin fundamento
Mi boca seca de ansia afonía
Ha puesto en póstumo el juramento
Que un día en venados de vida corría
Sed de mi fuente, camada de sequía
Ha roto la rama doliente de tu rostro,
Un jilguero de alas negras, se ha llevado la caricia
Y me ha dejado seco el corazón roto
¡Qué fácil es enamorar un alma!
Verter en ella agua de un pozo amoroso
Qué fácil es arrebatarle la calma
Y golpearle los sentimientos a su antojo
Dios sabe bien lo que he padecido
Bien sabe él lo que yo te he querido,
Esta vez, doy por concluido
Aquél amor, que hoy es hielo y olvido.
Colaboración de Araceli García
México
