Luce el brillo de tu mirada,
como el sol más radiante,
cual estrella fugaz iluminada,
luz que brilla en mi mente.
Como el dorado de tu pelo,
tal alfombra de oro, tendida,
escalera que sube hasta el cielo,
noble doncella de cuento, dormida.
Dueña de un cuerpo lindo, esbelto,
hervidero de amor y pasión,
rozando la sensación de un ser perfecto,
que entra por los ojos, hasta el corazón.
Miedo tengo ya de que me beses,
pues tus labios son mi debilidad,
me besaste apenas tres veces,
y besando enamoras de verdad.
Por la noche te transformas en luna,
te rodeas por miles de estrellas,
y yo como un niño, tumbado en mi cuna,
sueño con una de las noches más bellas.
Veo tus ojos, ojos que no veo,
huelo tu piel, piel que no huelo,
sueño tu ser, un cuerpo que deseo,
me despierto y pongo mis pies en el suelo.
Qué bonito fue soñar,
y pensar que me querías,
qué bonito fue soñar,
y pensar que me deseabas,
qué bonito fue soñar,
y creer lo que decías,
pero qué triste fue despertar,
y saber que tú no estabas.
Colaboración de Lucho
España
