Éramos los dos, estábamos enamorados, soñábamos una vida juntos, queríamos amarnos.
Éramos los dos, unidos por los lazos del amor, unidos por la vida y también por el destino.
Éramos tú y yo, sin más a quien molestar ni quien nos molestara, sin más pretextos, sin vueltas de páginas.
Éramos sólo nosotros, ¿Qué podíamos esperar?, ¿Qué más nos hacía falta?; lo teníamos todo, porque amarnos era nuestra balanza.
Sólo tú y yo de nuevo en el camino, con decisiones que tomar, y sin miedo a enfrentarlo todo, sólo nos dejamos amar y también nos han logrado separar.
Lo permitimos y no hay marcha atrás.
Cuando menos pensamos la envidia se mete en la vida de las personas, las mentiras llegan, los engaños se asoman por la puerta nos segamos ante los rostros que perjuramos son sinceros, no buscamos la verdad porque estamos seguros que esa es, y después, ¡sorpresa! todo es una mentira. Y ya es demasiado tarde.
Colaboración de Kathya Escalante
México
