Cuando más le temo a la tormenta
y el miedo de mí se apodera
sé que hay alguien que por mí reza
hasta que la tormenta esté quieta.
Cuando yo me siento caer en un abismo
sé que alguien estará a mi lado
que me ayudará a ver más claro
y que no me dejará agonizando.
Gracias Dios por haberla enviado
porque ella está siempre a mi lado
porque en el momento más difícil
ella nunca me ha abandonado.
Ella comparte mis alegrías y mis problemas
hemos llorado, reído y discutido,
pero ella está siempre conmigo,
y en su hombro me he apoyado.
¡Gracias Dios mío! por acordarte de mí
por hacerme con su presencia tan feliz
porque a través de ella estas tú
dándome motivos para poder vivir.
En agradecimiento a Nancy Lagos...
Colaboración de Emy
Honduras
