Oigo el llanto de mis pies, paso a paso. En otra vida... Irían hacia ti; en este mundo, ya no. Escucho mis manos, cual si hubieran sido rosas, y ya no te pueden tocar. Me detengo un poco, miro a un lado, hacia el otro lado; una vez más hacia el cielo tratando de buscarte... Hace tan sólo 7 segundos me he dado cuenta que ya no volverás. Y te encuentro en el silencio, inalcanzable. Tus últimas palabras rebotan en mi mente. Lo sé. Pero cada vez que sienta dolor, alegría, tristeza, fuerza; cada vez que pierda o gane; cada vez que intente pensar un poquito menos en ti, allí estarás tú, inevitablemente. No es que sea esto una obsesión o alguna locura.
Es sólo que, inexplicablemente, cuando estoy logrando olvidarme de ti, es cuando creo que te amo todavía más. Hace tan sólo 7 segundos, volví a reír, recordándote. Pero al hacerlo abrí de nuevo está cicatriz, y entonces ya no me causa tanta gracia. No importa. Algún día, cuando pase de nuevo por esta calle, bajo la lluvia, el gris de esta ciudad ya no oscurecerá mi respiración. Lloverá por tan sólo 7 segundos y de pronto la mente y el corazón me jugarán una mala pasada, y ya no estarás aquí; aunque me duela en el alma.
Colaboración de Andy
Perú
