Hay que aprender a hablar menos y hacer más cosas positivas,
hay que juzgar menos y aprender más de nuestros errores,
hay que caernos menos pero aprender a elevarnos cada vez que caemos.
Hay que valorar lo que tenemos y no renegar por lo que no tenemos.
Hay que vivir cada día y no esperar que llegue el mañana,
no esperes que los demás reconozcan tu buen trabajo
hazlo porque eres feliz con lo que haces.
No hagas algo por hacerlo si no porque lo disfrutas
demasiado como para dejar pasar un buen momento.
Sonríe, no para que te vean sino porque al reír eres más que feliz.
Ama a Dios no porque te lo imponen o porque te lo dicen,
ama a Dios por lo que él es:
admira la belleza y todo lo que él ha creado,
no niegues a Dios solo porque el milagro que esperabas no llegó, acéptalo porque Dios sabe lo que hace.
Ya no más pretextos, ya no más culpables,
levántate, créele a Dios.
Tú eres responsable de cada cosa que tienes
son tus decisiones del ayer las pruebas de lo que tienes hoy.
No te critiques demasiado,
ni pretendas ser lo que no eres.
Aprende a aceptarte, amarte, a valorarte tal y como eres.
Colaboración de Bea
Estados Unidos
