En una noche
muy gélida
llena de locura.
Viendo la luna,
sentados frente
a la laguna de Huacachina.
Pude ver tu sonrisa,
pude notar tu mirada,
pude escuchar a tu alma que me arrullaba.
Me gustó tu forma de expresarte,
Me encantó tu actuar,
Me hipnotizó tu presencia.
Frente a la hermosa
laguna de Huacachina:
sus dunas, su aire, sus cedros,
sus robles que no han de callar.
Mis manos ateridas
que acariciaban tu rostro angelical,
tú me respondiste con
una tierna mirada llena de mimo.
Y me decías
gracias
por haberme acompañado
en esta natural noche estrellada.
Colaboración de Bruno Cárdenas
Perú
