Qué difícil pensar
que todo se ha acabado
que no se puede escribir
el final de esta historia.
Volando con el pensamiento,
en tiempos anteriores,
volar soñando,
que con la facilidad de las palabras,
se produciría,
la comunicación no existente,
y pensando en los albores,
de las palabras que no se dicen.
Qué difícil esperar el cambio;
el que nunca se produce con el silencio.
Brotando el nuevo renacer,
tan solo con una palabra, un gesto
para luego volver a la incertidumbre del silencio
y la soledad en compañía.
Colaboración de Azucena
España
