En ti sentí los calores de tu corazón
que habitaban dentro de mi alma,
me ilusioné tanto que jamás creí volver a caer
en lo más bajo de la vida.
De todas las cosas fue el vaso lleno de agua que vi,
y que ahora se derrama,
pude entrar en tu corazón
pero a la vez me arrancaste como si nada.
Qué estúpido fui yo sabiendo bien que volvería
a salir aun mucho más herido,
qué idiota y estúpido fui al haberme enamorado
de tus hermosos ojos y de ti.
Éramos felices que no nos dábamos cuenta y que como nadie más en el mundo,
Y ahora estoy pagando la peor condena de tus desamores y que nunca lo sentí.
Esos ojos obscuros de tierna y dulce mirada
que me miraban y me volvían loco,
fueron nomás que las miradas de un fantasma
riéndose en mi frente y de mí.
Eran todos los sentimientos de mi corazón latente a ti,
que tu amor nunca tocó,
¡¡¡Carajo!!! De tan solo pensar lo que en tus ojos pude ver,
y que nunca lo admití.
Siento la sangre empapada de furia y coraje
que recorren por todo mi cuerpo,
como la tormenta furiosa en el mar con los vientos huracanados llevándose todo.
Cada vez que yo nombraba su nombre a propósito,
sonreías como reina del olimpo,
colocaba mi mano en tu pecho, y tu corazón
latía como si él estuviese a tu lado.
Colaboración de Sergy
Estados Unidos
