Caminando en un mundo donde ya no hay ingenuidad ni amor verdadero, donde algunos usan a otros por un motivo u otro, estaba allí sentada dentro, muy adentro y logré salir y observarme. Observando, era mejor ser una espectadora, analítica y existencialista y comprendí que hay cosas de este correr deprisa que no me interesan más.
Y pensé dentro, muy dentro de mí, sé que tiene que existir otro como yo, sé que no soy única, sé que existe y bajé la mirada dudosa. Mi mundo fantástico, ese mundo mío donde hay solo amor y generosidad, el mundo de mi niñez, donde verdaderamente existía, sí, lo sé, tal vez en mi cabeza pero existía, yo lo hice realidad, donde había amor, tanto amor.
Este corazón que late muy aprisa, deprisa, porque sentía que el tiempo corría y corría y no dejaba de correr. No quería gastar ni un segundo de mi vida odiando a nadie, abrí mi boca y tomé una bocanada de aire, sentí el aire fresco que llegó dentro y lo sentí hasta en mi alma.
Y sentí otra vez tanto amor, amor por todos, porque sentía tanto amor, por todo el mundo, que siempre había sido así, toda mi vida era amor, eso sentí siempre desde niña. Era imposible odiar, era incapaz de odiar.
La lluvia era fantástica. Yo seguiré caminando y seguiré intentando encontrar ese otro como yo. Allí estaba otra vez esa sensación en mi cabeza, como una droga que producía mi proprio ser y respiré profundo eso que dan mis sentimientos. Metí las manos en los bolsillos de mi pantalón y en uno de ellos encontré una pluma azul, sentí su perfume, suave, era lo último que quedaba de mi amor.
El que se fue, el que creí que era como yo. La puse en la palma de mi mano y la empujé suavemente con un soplo de mi boca, se fue elevando, ya no era mío. Adiós amor mío que no eras. Respiré profundo y levanté la mirada y vi unos ojos viejos que me miraban, ellos sabían qué sentía mi alma y me miró con gran amor, un alma vieja, vieja de sentir sentimientos, sentí su amor en el aire, ese amor que existe en las almas vieja ya vividas, suave como la brisa, como una pluma que se va.
Colaboración de Elisabetta
Colombia
