Jamás tendré paz mientras estés aquí.
Maldita mi suerte de tenerte en mi mente noche y día,
que venga un diluvio y que cada gota
borre tu rostro de mi presente,
déjame fumar tu recuerdo y que el viento se lo lleve lejos,
lejos donde no pueda sentirte, donde no puede verte.
Maldita mi suerte de nunca dejar de quererte,
me desgarra el alma mi vida envenena
me matan estas ansias de ver tu cara a la par de mi almohada.
Mátame de un solo golpe, maldito destino cruel y traicionero
que no haces más que burlarte de este amor pasajero.
Vete recuerdo amargo con las cenizas de mi cigarro,
porque maldita fue mi suerte de conocerte,
de compartir el mismo café
de despertar contigo en un amanecer.
Maldita mi suerte de encontrarte en mis recuerdos,
maldito amor que por ti siento y enfermo.
Colaboración de Joanniveth
Honduras
