Cada noche para dormir
yo una nana le cantaba
nanas al viento yo pienso
pues él no las escuchaba.
No te preocupes pequeño
mis manos te cantarán
y acariciando tu cara
dormidito quedarás.
Te estrecharé entre mis brazos
y entre ellos tu sentirás
lo mucho que yo te quiero
sin miedo tú dormirás.
Esperaremos juntitos
a que puedas escuchar
las nanas que yo te canto
y tú las recordarás.
Mientras tanto mi pequeño
seguiré yo cada noche
acariciando tu cara para que tú puedas
sentir lo que te quiere mi alma.
Está dedicada a mi sobrino que nació sordo
Colaboración de Mónica
España
