¡Calla!, ¿Para qué escuchar
tus mentiras?
Si mi dolor revive
si está inmerso
en mi mundo.
¡Quieres escucharme!
te diré que eras todo
en mí,
eras el viento
que meneaba mis cabellos,
las suaves alas
que me sabían tocar.
Eras el incienso
metido entre mis aires,
el poema que escribía
para ti nada más.
¿Y de qué valió quererte?
Eres vacío total.
No basta con tocar la guitarra
también se le debe hablar,
para que todas sus cuerdas
puedan vibrar y soñar.
Tú me engañaste
como se engaña a un niño,
pero lo que yo te daba
era un amor de verdad.
¿Que te di poco?
¡Mucho te pude dar!
Si la barrera que existe
en tu mente aun está,
no permitas que perturbe
lo naciente en tu mar.
Qué triste, no percibiste
cómo suelo yo amar
porque solo conociste
una parte nada más.
No te aflijas, me iré lejos
en otro mar nadaré,
y tus falencias y fríos
conmigo los llevaré.
Colaboración de Gladis Waira
Colombia
