En el murmullo de la noche,
mientras los grillos cantan
y las amapolas duermen,
mi voz se extiende hasta tocar tu aliento,
para gritar en silencio, cuánto te amo.
A mi pensamiento llega tu imagen
tu imagen cargada de encanto,
cuánto te amo mi amor, oh, cuánto te amo,
qué hermosura, qué dicha,
qué vibrar recorre mi cuerpo.
Las amapolas despiertan
y los grillos se callan,
al murmurar mi voz tu nombre,
era que con su silencio,
guardaban este secreto: te amo.
Colaboración de Jaime Regal
Colombia
