Y aun así sigo soñando... Prisionero de la realidad los barrotes del destino no me dejan libre, no puedo respirar y lentamente como tantos días voy muriendo sin prisa entre la tarde y la noche.“La realidad “ mi fiel carcelero ríe… sin parar se burla de mí, se vuelve a burlar repitiendo una y mil veces “Tu destino es amarla en silencio y jamás podrás conocerla, jamás podrás mirarla cara a cara, solo amarla en silencio… olvídate de este sueño Imposible.”
Carcelero mátame si quieres pero jamás podrás quitarme los sueños, la ilusión y mis ansias de soñar con ella. Tú podrás tenerme prisionero de la cruel realidad pero yo la amaré por siempre aunque sea en silencio, quedarán grabadas en las páginas de mi alma todos los sueños que con ella yo escribí, mátame “pero yo” la seguiré amando por siempre condéname al exilio, a la soledad y al destierro, ciega mis ojos, quítame la voz que mis manos no puedan escribir su nombre, pero lo que nunca podrás quitarme son mis sueños y en ellos yo eternamente la seguiré amando aun después de mi muerte.
Ya ves carcelero aun después que yo desaparezca de este mundo mis sueños la seguirán amando y al igual que el clavel del aire se aferrarán como hiedra a sus cabellos y suavemente le susurrarán al oído: “Adéle recuerda que alguien a quien tú no conoces te ha amado con locura mas allá de este mundo, más allá de lo imposible” más allá… más allá…
Pero aun así la seguiré soñando a cada instante para poder seguir viviendo, y al recordarla morir en cada paso al saber que no eres mía, seguiré naufragando a la deriva como una hoja sin destino arrastrada por el viento para perderse en el horizonte, quedarán mis huellas por el camino y en ellas anidarán las hojas de los árboles y en cada una de ellas dirán...
Son los pasos del hombre aquel...
del hombre aquel que vivió, soñó y murió amándote,
más allá… más allá… de lo soñado.
Simplemente te amo como lo que eres… No por lo que puedas llegar a ser.
