Duelen las mariposas que van al asedio por que no vuelven a volar
quema el infierno todas las ilusiones y las convierte en penas
mata el silencio todos los anhelos y lo único que queda es llorar
se borran las estrellas del firmamento solo por un momento
el dolor se hizo amargo y me ayudo a olvidar la realidad
Pero como hay nostalgia en tu mirar siento que es debilidad.
Duerme ya en los senderos del silencio y no vuelvas a escapar
mis sentimientos son abstractos y no quiero más sufrir
si te vas tú de mi vida en la nada viviré y será inerte mi vivir.
Te confieso la verdad en estos versos, eres tú la luz que me ilumina;
en mis días más oscuros, la lagrima fugaz que recorre mi rostro.
El viento mece recuerdos en su desgastante palpitar.
Tu olvido es utopía en plenitud de mis pesares, ¡vuelve oh celeste!
Y vamos atados de las manos en este largo caminar, sin ti no quiero continuar.
Que se llene de júbilo la inmensidad, sino podemos escapar al oeste,
o a cualquier dirección donde nuestras almas sean libres y no exista final.
Escribiremos un cuento que no tenga desenlace sin ninguna atrocidad.
Cariño, esta es nuestra eternidad, tu mi bella tragedia
tú mi noche de estrellas, tú y yo una nueva canción.
No escucho la proeza por tu respirar, la brisa me envuelve y empiezo a soñar.
En el desarrollo del relato se escapa el desaire
no sé el motivo pero todo esto fue una fantasía y no te puedo encontrar.
Sabía que solo en sueños tú me podías amar, pero no te voy culpar
porque te he amado desde siempre aunque en realidad nunca has existido.
