Y no, no te pienso negar que te deseo; deseo besar cada centímetro de tu piel.
Quiero recorrer cada milímetro a besos y mordidas, disfrutar, y no solo disfrutar.
Que disfrutemos los dos de tan maravilloso encuentro y mejor aún; que "disfrutar" se quede corto como palabra para describir la gloriosa noche en que choquemos los cuerpos y dejemos a nuestras almas libres de hacer lo que les plazca.
Tu piel, tu piel es el sendero que me permitirá llegar al santo pecado de besar tu cuello y acariciar tus senos.
"solo son deseos carnales"
Quizá pensaras, pero no, aunque no te niego que babeo al verte posar, ya sea para el seducir al espejo o para una foto; babeo, igual que un niño al ver el dulce que tanto desea.
Y sí, esos son deseos carnales que se basan en lo mundano y lo físico.
Y Jade, antes de que puedas siquiera juzgarme,
te diré que no solamente tu físico. Tu manera tan desigual a los demás de pensar, de ver el mundo, de expresarte; tus pensamientos tan iguales pero a la vez diferentes de los demás, son los culpables de que me idiotice al verte y hablarte, como campanilla al ver a Petter Pan o como Jack Sparrow al ver a la Srta Swamp, o quizá, como la Bestia,
al ver a Cenicienta.
Por ese simple hecho, aunque no común en estos tiempos, quiero respirarte a menos de tres centímetros de distancia, que tu olor se confunda con el mío, deleitar mi paladar con el dulce sabor de tus labios, mi lengua con el fluido glorioso que emana bajo tu ombligo desde el fondo de tu alma, mis oídos con el celestial canto que haces cuando cedes las puertas de tu infierno a un simple mortal como yo para que de vez en cuando haga de el un paraíso.
