La sombría noche a pasado y es un nuevo amanecer, y mi alma suspira por aquello que anhela y no puede tener, se siente el frío de un alma en pena que busca la esencia de la vida, y que tiene que salir adelante y sonreír a pesar de llevar la tristeza consigo, despertar a un mundo donde soy prisionera de sentimientos hacia lo desconocido, hacia la otra mitad que yace vagando por algún lugar en este vasto mundo, que envidia le tengo a muchas que pueden tener lo que yo anhelo fervientemente y lo que mi corazón pide y desea a gritos, una mirada penetrando mi alma, unas manos acariciando mi cuerpo, unos labios rozando los míos, el fuego de una pasión calentando mi frío corazón, este frío corazón que disfruta de las cosas sencillas de la vida, y que puede dar amor aun sin sentir ese calor de mi alma gemela.
Colaboración de Alondra
Honduras
