No son tontos; son pobres. La gente del mercado, que compra barato, se educó con lo mínimo. Su vida fue dura, igual que la de todos: la de los que ahora son ricos y la de los que siguen siendo pobres. La diferencia está en que los pobres confunden riqueza con ser listos y pobreza con ser pobres. Recuerdan lo mal que lo pasaron y miran con satisfacción lo bien que están hoy. Son pobres, pero menos, porque tienen trabajo.
La diferencia entre ricos y pobres o, lo que es lo mismo, entre riqueza y pobreza, se encuentra en la ignorancia y en la superación o no de los traumas. Riqueza no es dinero, pero se manifiesta en él, independientemente de si son 20 céntimos o 200 euros. Cualquiera de los dos valores son riqueza: no es uno menos riqueza que otro.
La diferencia entre ricos y pobres es tradicional en el mercado. Cada uno compra en relación a lo que puede gastar. Si compro por debajo de lo que se ve que es mi nivel adquisitivo, veo pobres que van de espabilados y, en realidad me veo como un avaro que no gasto más en productos, aunque me sobre.
No es lo mismo ser pobrecito que ser pobre. Por eso la diferencia entre ricos y pobres no está en la cantidad, sino en el conocimiento. El conocimiento refleja la riqueza y hace aumentar el dinero, el poder adquisitivo.
Yo veo cada día en el mercado personas que van de listas, que es lo mismo desconocer que comparándose con quien parece realmente listo no les da inteligencia. No es gente inteligente, sino ignorante. Es gente pobre, no por su cantidad de dinero, sino por su incapacidad para conocer su riqueza.
Todos los días me encuentro ignorantes salidos de su condición, que necesitan creerse listos e ignoran que esa tendencia les aleja de ser listos realmente.
