Un beso tuyo enviado para mí por whatsapp,
a través del espacio virtual…
una sonrisa de complicidad en el momento menos esperado…
una mirada furtiva nacida del fondo de tu corazón…
una caricia de tus manos, nacida del fondo de tu alma…
un abrazo clandestino que me permite recorrer los valles
de tu cuerpo y las montañas de tus pechos…
un pretexto para estar solos, aunque no sea más que un minuto…
un día más, juntos; un día más, vivos…
Una hora más para deleitar mis sentidos con tu plácido aroma
de mujer enamorada;
para deleitarme con el sonido cristalino de tu risa,
con la contemplación de tu delicioso contoneo al caminar,
con la cálida textura de la piel de tu cuello y de tus manos
de pianista
y con el dulce sabor de tu saliva.
Y todo está bien,
nada malo pasa en mi entorno…
mi amor por ti crece y se desborda en cascadas de ternura
y corre presuroso en ríos de sueños por cumplir…
mi alma se regocija en la paz de tu abrazo y con la frescura
de tu aliento…
¡Oh, Dios mío!
¡Cuánto placer me proporcionas con tu amor de niña:
puro, claro, apasionado y sincero!
No necesito nada más…
no quiero nada más…
¡Soy feliz y me siento seguro!
Tu amor es el alimento que necesito para vivir feliz
y el único medicamento que quiero tomar de por vida:
¡Santo remedio!
