Seda,
tu cuerpo es como seda
y de tanto quererlo perdí ya la cabeza…
loco,
por ti me he vuelto loco,
bendita esta locura
que me hace tan dichoso.
Me vuelvo fiera cuando te miran
y no me atrevo a pensar
que un día no sea mía
tu boca en mi boca,
tu pecho en mi pecho,
amarte sin freno
dejando la ropa rodar por el suelo,
comernos a besos;
si un día te pierdo,
¿quién va a reemplazarme…?
tu cuerpo de seda, de seda.
Seda,
tu cuerpo es como seda;
mi piel se va erizando
cuando te siento cerca...
celos,
por ti yo siento celos,
no puedo imaginarme
que otro sea tu dueño.
¿Quién va a reemplazarme...?
tu cuerpo de seda,
si es contigo donde nacen mis ansias,
donde vivo y donde muero.
Chica,
tú me acostumbraste a darte lo mejor de mí mismo,
¡hay, no he podido imaginarme que fuera tan dichoso!
Fiel compañera no sé qué haría,
si te perdiera, perecería.
Mi amor, ¡qué suave tu piel!
¿Quién va a reemplazarme…?
tu cuerpo de seda,
nadie puede reemplazar esas cosas maravillosas
que produce tu cuerpo al quemarme.
¡Si tu cuerpo de seda me ha vuelto tan exótico!
Te necesito aquí a mi alrededor,
sin tu calor, mi vida no es nada.
¡Deja que mis manos se deslicen
por tu cuerpo de seda!
Autor: Jorge Luis Piloto
