Sentir lo que sientes cuando parece que el valor abandona tu cuerpo como una medida desesperada para salvar su honor, honor que parece no valer nada ante las incesantes flechas del miedo que amedrantan mi alma, noche tras noche, buscando doblegar mi orgullo y que firme mi acta de rendición.
Parece que nada vale tanto como el no derramar ni una lágrima y entre crujidos de dientes, demostrar una sonrisa que al final los convenza a todos. ¿Pero no eres tú quien me conoce? Es tonto fingir que no muero por dentro cuando te veo disfrutar de mi dolor, cuando ves mi castillo convertido en ruinas y mis esperanzas convertidas en cenizas.
Ver cómo disfrutas al saber que te pertenezco y que ya ni de mi pertenencia es mi nombre, te lo he dado todo, que ni mi propia alma obedece a mi llamado, entonces parece estar claro que he sido condenado a ser tu esclavo y a sufrir al ver cuánto disfrutas.
Por otra parte, quisiera poder recrear mi vieja arma de defensa, poderte odiar desde lo más profundo de mi alma. Pero esto es imposible, no basta con solo mirarme o sentir tu presencia, que me tengas a tus pies como un perro que le debe todo a su amo.
Pues bien, parece bastante claro que mi vida no es la misma de antes, hay tanto vacío y desolación que ni el mismo Hades se compara, a veces quisiera saber en qué momento mi vida dio este giro que me tiene cabeza abajo y sin alguna salida o alguna forma de volver a restaurarlo.
Sombras, nada más, sombras que se pasean por mi habitación, son como recuerdos, tormentos o alguna cosa de esas que acechan mi vida día y noche.
A veces quisiera estar muerto o tener una máquina del tiempo, lo que sea más sencilla de conseguir. Claro está que suena más fácil la primera opción pero no quisiera tomar la vía fácil. ¿Qué cosa será la felicidad? Ya hasta he olvidado como se siente o como es, realmente no recuerdo ni su textura o su sombra.
Parece que la penumbra ha llegado para quedarse y ni el mismísimo Papa podría ahuyentarla de mi lado, es una quimera que se come mis momentos uno tras otro y no se sacia, no se cansa, parece estar diseñada para mi tormento, esto parece de otro mundo, el experimento más vil del diablo o quizás la venganza más dulce de Dios.
Lo único que queda vivo entre el escombro de las ruinas de mi ser, en lo más profundo de mi ser, yace una extensa, putrefacta pero exacta colección de recuerdos y memorias insensatas donde residen cada una de las traiciones y mentiras que con el pasar de los años arrojaste sobre mí. Quisiera que la quimera devorara eso pero ni ella misma se atreve a acercarse a ello, quizás en el fondo de ella se encuentra todo el odio que aún no puedo expresar, el antídoto contra mi angustia y mi temor, la clave para salir de este hueco.
Felicidad, quisiera poder ir al súper y comprar toda su existencia, ¿Por qué esa manía de estar atado a alguien para conseguirlo? No encuentro aun el motivo por el cual en mi soledad no consigo ni un tanto de ésta, creo que toda está enfocada para que vuelvas pero eso parece que jamás sucederá.
Incluso aunque suceda, no sé por qué lo espero, si ya ha pasado el tiempo y aun no hay ni rastro de eso. Si en tu cara se ve lo maravillada que estás, que no hace falta nada, que yo no fui más que un error, que él es lo mejor que te ha pasado en la vida, que yo no fui más que quien destruyó tu vida, que él es la razón de tu existir, que has encontrado tu felicidad y ésta, ésta está muy lejos de mí.
Hablar de mí es poco si no hablo de ti, de mí no hay nada relevante, todas las historias están escritas junto a ti, en tu lienzo, en mi mente, en el pasado. No es la historia más que algo viejo, algo que pasó y que quizás no se repita, algo que no tendrá mayor relevancia en mi futuro pues tú ya no estás y tu historia se sigue escribiendo con otro nombre y una letra diferente.
Mientras, mis páginas siguen en blanco esperando por el lápiz que se atreva a cambiar el rumbo de esta historia que pareciera estar condenada a un final trágico mientras la tuya a un final feliz. Decir que te extraño es poco, si pensamos que es todo lo que deseo y que daría cualquier cosa que tengo por verte entrar de nuevo por la puerta de mi vida con una sonrisa que automáticamente dibuje la mía.
Solo son suposiciones y planes que en mi mente suenan perfectos, mas la realidad en la que persisto está muy lejos de ellos, no me queda más que esperar tu arrepentimiento y que llegue la primavera de nuevo a mi vida, porque ni la larga lluvia del invierno ni el incesante calor del verano son capaces de aniquilar el todavía verdadero amor que en mí queda y que lucha cada día por seguir viviendo.