Si al caer la noche
algunas lágrimas brotaran de tus ojos,
quisiera ser sólo una
para recorrer tu rostro,
y convertirme en beso
para calmar así tus sollozos,
mas si esas lágrimas
fueran de amor
y fuera mía la dicha de ser yo la causa,
sabiendo que mi vida no alcanza
para pagar tan incomparable favor,
que tu lágrima se convierta en lanza
¡para arrancarme así el corazón!
