Sonámbulo, a menudo exiliado de todo se refugia en la oscuridad de su mente divagando en un pensamiento que en lugar de ser acogedor y relajante es todo lo contrario.
No tiene a nadie y no quiere a nadie, por lo menos eso cree y piensa él en su decadente y miserable forma.
Con un pasado tortuoso, un presente indiferente y un futuro incierto se abraza y aferra a la idea de encontrar lo que perdió o cuando mucho algo que llene ese vacío que lleva desde hace ya mucho tiempo.
No es depresivo pero tampoco está cerca de ser o sentirse feliz.
Estar o sentirse solo es un sentimiento que lo llena y lo hace querer seguir adelante.
Lo único que lo acompaña en su cruda y amarga travesía es una muñeca rota que con frecuencia se extravía pero de alguna manera y cuando menos lo espera ahí esta esperando para ser reconstruida pues al igual que el sonámbulo, su interior esta vacío.
