Me atrapa la nostalgia, me envuelve el desvelo que solo trae tu ausencia en estas horas inmortales llenas de caprichos furtivos y aturde la entereza del proyecto que recita cada poema rendido a tu mesurado juicio.
Emerge sin anhelar un suspicaz atisbo que agita el rigor, la esencia de la promesa postergada, inconsciente y pedante.
Me sostiene la ilusión resplandeciente que trazamos colmados de ternura y vuelan sin recato las caricias rebosadas de tu inconfundible aroma que se elevan hasta la frontera de lo permitido siguiendo tu andar, husmeando el encanto de tu vigilia. Escucha sin oír el grito desgarrado de este corazón te ama, esta sangre que fluye solo con pensarte, siente mi llamado que precisa de tus caricias... No tardes, que sin tu calor mi piel ya no existe más.
