Me expones tus nobles intenciones al acompañarme, pero tu miedo de contradecir mi lógica provoca mi arrogancia en la relación. Con tu posesiva presencia y mi sufrimiento, entorpeciéndonos la intimidad de nuestra vida.
Tus intenciones aclaran mis sentimientos, que escondo tras un muro de hipocrecía.
Tu carácter carece de voluntad, pero sobra de nobleza para enseñarme el amor del alma.
